La memoria y el olvido
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La Dictadura Militar Chilena 1973 - 1990

1. Marco historico general y derechos humanos

Existe poca informaci�n sistematizada sobre la represi�n pol�tica, la violencia pol�tica estatal o, utilizando el lenguaje moderno, la violaci�n de derechos humanos a lo largo de la historia de Chile. Si hubiera que efectuar un recuento hist�rico de las violaciones de los derechos humanos, se deber�a iniciar antes del per�odo republicano que comienza con la independencia de 1810.

Es necesario destacar que, desde la llegada de los espa�oles a principios del siglo XVI (1541) hasta �pocas recientes, se han sucedido graves agresiones contra los pueblos originarios.

Los pueblos aymaras, mapuche, rapa nui y los pueblos de Tierra del Fuego situados en territorio chileno, han sufrido graves violaciones de sus derechos humanos, que, en algunos casos, han significado su extinci�n como grupo humano.

Tal es el caso de los alacalufes, yaganes y onas del extremo sur. Asimismo, los pueblos mapuche, aymara y rapa nui sufrieron violaciones de sus derechos fundamentales, a lo que hay que a�adir los procesos de desintegraci�n, marginaci�n y miseria que viven actualmente. La existencia futura de estos pueblos est� seriamente amenazada.

Penetrar el estudio hacia esas �pocas remota ser� dif�cil y arduo, as� como lo ser� establecer un balance general de los hechos de m�s gravedad en las violaciones a los derechos ocurridas en Chile a partir del per�odo post colonial o republicano (desde 1810) hasta nuestros d�as, por cuanto tal tarea inconclusa sufrir� la falta de estudios sistem�ticos y objetivos del tema.

Sin embargo, no cabe la menor duda de que los peores aplastamientos de los derechos individuales y sociales en el Chile moderno se produjeron durante el r�gimen militar que encabez� el general Augusto Pinochet, tras el cruento derrocamiento del mandatario socialista Salvador Allende.

No hay otro per�odo en Chile de tan larga y aguda precariedad de la vida, las garant�as individuales, el acceso a la informaci�n, la libertad de opini�n, el derecho a permanecer en la patria, el derecho de petici�n y de asociaci�n, y la protecci�n de los tribunales de justicia. Sin embargo, es interesante rese�ar algunos actos de violencia social ocurridos antes de la administraci�n de Allende (1970-1973), para subrayar que las situaciones dictatoriales que dominaron los tiempos de Pinochet no son excepciones en nuestra historia. Estos hechos se pueden interpretar en el contexto hist�rico en dos grandes etapas:

a. Per�odo de exclusi�n de 1880-1920. Caracterizado por la exclusi�n de los sectores populares en la negociaci�n pol�tica de los intereses de los diversos actores sociales. A partir de 1900 crecen las demandas de los trabajadores a trav�s de diversas formas de movilizaci�n, pero el Estado liberal los excluye de toda forma de participaci�n social y pol�tica. No existe una legislaci�n laboral que regule las relaciones capital-trabajo.

La resoluci�n de los conflictos se caracterizar� por una fuerte oposici�n y enfrentamientos directos. El Ej�rcito participar� directamente en la represi�n y el n�mero de v�ctimas ser� bastante alto. (3)

b. Per�odo de integraci�n 1920-1970. Caracterizado por un Estado que desarrollar� el "sistema democr�tico", con espacios de negociaci�n de los intereses de los diversos actores sociales. La lucha sindical y electoral ser�n los instrumentos principales de los sectores populares. El Estado legislar� las relaciones capital-trabajo a trav�s de un c�digo del trabajo. La Polic�a o Carabineros, salvo algunas excepciones, participar� directamente en la represi�n, siendo el n�mero de v�ctimas mucho menor. (4)

Los hechos represivos m�s importantes en los dos per�odos son:

Valpara�so, 1903. Huelga de los obreros portuarios exigiendo mejores salarios. Se producen enfrentamientos entre la polic�a y los trabajadores. Hay 50 obreros muertos y 200 heridos. (5)

Santiago, 1905. Protesta masiva por la carest�a de la vida, desatada por el rechazo de los trabajadores del impuesto sobre importaci�n de ganado argentino. El movimiento conocido como la "semana roja", registra enfrentamientos entre polic�as, bomberos y j�venes aristocr�ticos por una parte y trabajadores por la otra. El saldo es de aproximadamente 70 muertos y 300 heridos. (6)

Iquique, 1907. Los obreros de las salitreras del desierto del norte del pa�s se declaran en huelga exigiendo la anulaci�n del pago con fichas de las empresas y demandando mejores condiciones de trabajo y habitaci�n. Paralizan cerca de 15.000 trabajadores, que despu�s de algunos d�as se concentran en la Escuela "Santa Mar�a" de la ciudad portuaria de Iquique. El gobierno decreta el Estado de Sitio en la zona y designa jefe al general Silva Renard, quien, finalmente, ordena abrir fuego contra los obreros y sus familias. La masacre deja un saldo de 2.000 muertos entre trabajadores, sus mujeres y sus hijos. (7)

Antofagasta, 1921. El gobierno reprime una huelga en la oficina salitrera San Gregorio. Los obreros exig�an un desahucio justo. Mueren 22 obreros, afiliados a la Federaci�n Obrera Chilena, otros son detenidos y juzgados por tribunales militares. El dirigente obrero Luis Emilio Recabarren (uno de los fundadores del Partido Comunista) es detenido durante dos meses por estos hechos. (8)

La Coru�a, 1925. Cerca de Iquique, una huelga en la planta salitrera de La Coru�a, durante la presidencia de Arturo Alessandri, termina con el desalojo y la muerte de numerosos obreros. Cerca de 2.000 huelguistas ser�n deportados al sur de Chile. El Ministro de Guerra era el general Carlos Iba�ez del Campo, quien posteriormente ser� Presidente de Chile en dos ocasiones. (9)

Santiago, 1938. Un grupo de j�venes del Partido Nacional Socialista toma el edificio del Seguro Obrero a un costado del Palacio Presidencial de La Moneda. Despu�s de rendirse a los militares son ejecutados cerca de 63 j�venes. (10)

Santiago, 1946. En la Plaza Bulnes, en el marco de una huelga nacional, mueren 6 trabajadores a consecuencia de la represi�n de la polic�a. (11)

Santiago, 1957. Por una huelga de estudiantes que m�s tarde involucra a sectores de trabajadores y a sectores marginales urbanos, se producen enfrentamientos con la polic�a en el centro de Santiago. A consecuencias de los cuales resultan 21 muertos. (12)

Santiago, 1960. En el contexto de un huelga nacional, personas de la poblaci�n Jos� Mar�a Caro, en el sur de Santiago, son reprimidas por el Ej�rcito cuando intentaban impedir el paso de los trenes. Seis pobladores fueron muertos. (13)

El Salvador, 1966. Despu�s de un largo movimiento huelgu�stico en los minerales de cobre de la zona norte, se producen enfrentamientos al momento de ser desalojados trabajadores que hab�an tomado la sede sindical de El Salvador. Ocho trabajadores fueron muertos. (14)

Puerto Montt, 1969. En una toma de terrenos en dicha ciudad del sur del pa�s, mueren 9 pobladores al ser desalojados por la polic�a. (15)


2. La dictadura militar chilena

El 11 de septiembre de 1973, el gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende es derrocado por un golpe de Estado, dirigido por una Junta Militar del Ej�rcito, la Marina, la Fuerza A�rea y los Carabineros de Chile.

El general del Ej�rcito Augusto Pinochet asume el poder. La represi�n y la persecuci�n militar contra los partidarios del r�gimen anterior, de los partidos de la izquierda y el movimiento popular comienza de inmediato.

Los primeros enfrentamientos armados entre Fuerzas Armadas y partidarios del gobierno de la Unidad Popular se producen en diversos puntos del pa�s, en especial en los grandes centros urbanos.

En Santiago, el Palacio Presidencial, en el cual se encuentran en ese momento el Presidente, Ministros y colaboradores fue rodeado y atacado por tropas del Ej�rcito y unidades de tanques. Las Fuerzas Armadas exigen la rendici�n incondicional del gobierno del Presidente Allende y al no conseguir dichos objetivos La Moneda es bombardeada por aviones de la Fuerza A�rea (FACH).

Despu�s del bombardeo y de la muerte del Presidente son detenidos los sobrevivientes. Algunos ser�n ejecutados ah� mismo, otros pasar�n a engrosar las listas de "detenidos no reconocidos" los que, con el correr del tiempo, ser�n conocidos como los "detenidos-desaparecidos".

Pasados algunos d�as, con el control pol�tico y militar absoluto de la situaci�n, sin resistencia masiva u organizada se desencadenar� una represi�n y persecuci�n en contra del movimiento popular sin parang�n en la historia de Chile. De inmediato, las nuevas autoridades toman medidas represivas para consolidar el golpe de Estado y legitimarse en el poder. Entre las m�s importantes, se pueden indicar las siguientes:

Represivas

  • Aniquilamiento de focos de resistencia popular armada en cordones industriales, poblaciones, campamentos, universidades, sectores rurales.
  • Represi�n en el interior de las Fuerzas Armadas y Carabineros, en contra de tropas y oficiales que se negaron a obedecer a los mandos golpistas.
  • B�squeda, detenci�n y/o muerte de funcionarios del gobierno de la Unidad Popular, de las direcciones pol�ticas y militantes de los partidos de izquierda, de representantes de la Central Unica de Trabajadores (CUT), de responsables de medios de comunicaci�n progresistas, de exiliados pol�ticos latinoamericanos residentes, de extranjeros supuestamente sospechosos.
  • Negaci�n de salvoconductos para salir del pa�s.
  • Clausura de medios de comunicaci�n no afines.
  • Control militar sobre universidades y otros centros de ense�anza.
  • Estado de Sitio y toque de queda nocturno permanente.
  • Campos de concentraci�n de detenidos pol�ticos en diversos puntos del pa�s, el Estadio Nacional de Santiago, entre ellos.
  • Coordinaci�n de los servicios de inteligencia de las FF.AA. y las polic�as. (16)

Pol�ticas

  • Disoluci�n del Parlamento.
  • Disoluci�n de los partidos pol�ticos de izquierda y receso de todos los dem�s.
  • Promulgaci�n de Decretos-Ley contra el sistema legal y constitucional vigente, con la complicidad de la Corte Suprema de Justicia y la Contralor�a de la Rep�blica.
  • Disoluci�n de todas las organizaciones populares a nivel municipal, provincial y nacional.
  • Control de toda actividad nacional en los niveles administrativo, educacional, poblacional. (17)

Econ�micas

  • Anulaci�n del derecho de huelga.
  • Realizaci�n de despidos colectivos.
  • Congelaci�n y disminuci�n real de sueldos y remuneraciones, en el marco de una inflaci�n galopante.
  • Reconsideraci�n de la propiedad jur�dica de las empresas del �rea social, devoluci�n a antiguos propietarios.
  • Imposici�n de disciplina militar en el trabajo.
  • Liberaci�n de precios de todos los productos de consumo de acuerdo con la econom�a de libre mercado.
  • Acuerdo con los Estados Unidos para el financiamiento de la deuda externa.
  • Indemnizaci�n de las empresas extranjeras afectadas por las nacionalizaciones del gobierno de Unidad Popular. (18)

El mismo d�a de la instauraci�n del r�gimen militar se estableci� un fuerte dispositivo represivo que signific� la negaci�n de los derechos civiles y pol�ticos. Despu�s de la clausura del Congreso Nacional, se decret� el Estado de Sitio, Estado de guerra interno, prohibici�n del derecho de reuni�n y organizaci�n. Las nuevas autoridades desconocieron la legitimidad de las instituciones democr�ticas y la sociedad fue conducida con l�gica militar. Con la justificaci�n del "enemigo interno" se cometen actos propios de las experiencias fascistas europeas: campos de detenidos, muertes, ley de fuga, torturas, allanamientos a domicilios y poblaciones, ejecuciones extrajudiciales, desaparecidos. (19)

Se aplica y profundiza la persecuci�n con el pretexto de un supuesto plan de la izquierda para tomar el poder total. En efecto, para justificar su acci�n represiva, la Junta Militar, apelar� a un supuesto "Plan Zeta", "un autogolpe marxista" que ten�a por objetivo asesinar a militares chilenos. Al respecto, Orlando Letelier, ex-Ministro de Relaciones Exteriores, Ministro de Defensa Nacional al momento del golpe militar, asesinado posteriormente en un atentado terrorista en Washington por la DINA, en 1976, expresaba lo siguiente:

"Para justificar o intentar legitimar la masacre y la traici�n, se invent� primero el plan zeta. Seg�n declaraciones oficiales de la Junta, consist�a en el asesinato masivo de oficiales de las Fuerzas Armadas el d�a que en Santiago se esperaba llevar a cabo la Revista Militar preparatoria de 1973, que antecede a la llamada Parada Militar, que se efect�a en Chile el 19 de septiembre. [...] Nunca, no obstante, las campa�as publicitarias que la Junta hac�a a trav�s de todos los medios de informaci�n que controla, y a pesar de los numerosos interrogatorios a que fui sometido, nunca se atrevieron a preguntarme si yo sab�a algo siquiera del plan zeta. [...] Sin embargo, con el argumento del plan zeta y de la propaganda desplegada contra la opini�n p�blica se pretendi�, en los primeros meses siguientes al golpe, legitimar y justificar el asalto al poder y la muerte de miles de chilenos. (20)


3. La Doctrina de Seguridad Nacional en America Latina

Con el objeto de comprender un conjunto de factores que incidieron en el origen, desarrollo y formulaci�n de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) en Am�rica Latina, creemos conveniente considerar los contextos hist�ricos, pol�ticos, econ�micos y sociales, nacionales e internacionales que fueron creando las condiciones de esta peculiar visi�n castrense de la Seguridad Nacional. Diversos autores han se�alado que la Doctrina de Seguridad Nacional corresponde a la nueva ideolog�a de los reg�menes militares que se instalaron en el continente. (21) Otros se�alan que los golpes institucionales de los militares marcan el t�rmino de un per�odo en la historia pol�tica latinoamericana, dominada por el auge y crisis del sistema democr�tico.

No obstante, existe concordancia entre algunos investigadores en considerar que la aparici�n de la Doctrina de Seguridad Nacional a partir de la d�cada del 60 constituye la innovaci�n te�rica militar contempor�nea de mayor impacto pol�tico en el continente suramericano. Implica una concepci�n social global, pero desde un �ngulo eminentemente militar. Adem�s, dicha doctrina ha sido la tendencia m�s destacada para militarizar el concepto de seguridad de un pa�s. (22)

Seg�n el soci�logo colombiano Leal Buitrago (23), en el proceso de gestaci�n de la Doctrina de Seguridad Nacional en Am�rica Latina se identifican siete factores b�sicos que influyeron en su origen:

a. La descolonizaci�n

La reacci�n contra los procesos de independencia de diversas colonias en Asia y Africa llev� a algunas potencias a formular principios y doctrinas de orden pol�tico y militar que contrarrestaran dichos procesos. As�, Francia con su experiencia en Indochina y Argelia teoriz� sobre sus experiencias militares. Aqu� surge la teor�a de la "guerra revolucionaria" y las t�cticas de la "contrainsurgencia" para combatir las acciones rebeldes. Constituyen elementos de partida para el desarrollo de la Doctrina de Seguridad Nacional.

b. Las ideolog�as de las revoluciones rusa y china

Con la revoluci�n rusa de 1917 y la revoluci�n china de 1949 se desarroll� la doctrina "marxista-leninista", la cual se proyect� a nivel mundial. Esta ideolog�a fue adoptada por diversos movimientos anticolonialistas e independentistas y de liberaci�n nacional del Tercer Mundo.

A partir de estas revoluciones algunos te�ricos occidentales afirmaron que las formas tradicionales de guerra hab�an muerto y que era necesario dise�ar nuevas formas de guerra, ya que se evolucionaba hacia la "guerra total". La DSN emple� la ideolog�a de dominaci�n del colonialismo y tambi�n adopt� principios de la doctrina mao�sta para definir la contrarrevoluci�n.

c. La guerra fr�a

Surgida de la bipolaridad pol�tica e ideol�gica entre EE.UU. y la URSS despu�s de la Segunda Guerra Mundial, se inicia la competencia e influencia del control estrat�gico de las grandes �reas geogr�ficas.

El control pol�tico de la Europa del Este por la URSS y el miedo al comunismo produjo en EE.UU., la reacci�n contraria que caus� la aparici�n del llamado "Estado de Seguridad Nacional". La creaci�n del Consejo de Seguridad Nacional y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) otorgaban a Estados Unidos un nuevo papel en el concierto mundial.

Estos acontecimientos supusieron el comienzo de la guerra fr�a. Se considero a la Uni�n Sovi�tica como el enemigo principal, como el promotor de las guerras anticolonialistas y de los procesos de cambio social del momento. La DSN fue la expresi�n m�s acabada del papel militar latinoamericano en esta confrontaci�n, de lado de EE.UU.

d. La geopol�tica

Junto a las nociones de defensa nacional ligadas a la geopol�tica europea vigentes en los ej�rcitos latinoamericanos, est�n tambi�n presentes la concepci�n de la "guerra total" del general alem�n Erich von Ludendorff y la influencia de los principios militares de la Espa�a franquista.

Estos �ltimos se expresan en las ense�anzas de Primo de Rivera sobre la obligaci�n militar de intervenir en pol�tica cuando lo "permanente" y no lo "accidental" de la sociedad est� en peligro.

e. La revoluci�n cubana

La revoluci�n cubana constituye el elemento que proporcion� proyecci�n a la formulaci�n de la Doctrina de Seguridad Nacional. La influencia de este acontecimiento se manifest� en un mayor radicalismo de los partidos de izquierda y la aparici�n en algunos casos de una "nueva izquierda" que planteaba la lucha armada en el continente. Contra esta situaci�n, la DSN aport� elementos ideol�gicos para combatir con todas las fuerzas a la "subversi�n".

f. La ausencia de pol�ticas militares

La falta de pol�ticas militares en muchos gobiernos y la no integraci�n de �stas en la vida nacional, en tareas de desarrollo fue aislando a estos estamentos de la sociedad. Las Fuerzas Armadas fueron definiendo sus propias pol�ticas de manera aut�noma y sin sujeci�n al poder pol�tico vigente. En algunos casos, les lleva a participar activamente en pol�tica. La DSN les proporcionar� un sosten ideol�gico y un papel espec�fico.

g. La influencia de los Estados Unidos

Constituye el factor de mayor peso y permanencia que cohesion� y orient� un proceso que se extendi� por m�s de dos d�cadas en el seno de las Fuerzas Armadas en Am�rica Latina.

El punto m�ximo de esta influencia se di� en los a�os 60 con una serie de concepciones, principios e ideolog�as denominados posteriormente y en conjunto como la Doctrina de Seguridad Nacional. La influencia de Estados Unidos en la regi�n se verifica por cuatro elementos principales. (24)

1. El Panamericanismo

En 1945, se firm� el Acta de Chapultepec entre EE.UU. y las naciones de Latinoam�rica. En el punto octavo del Acta, se planteaba la defensa colectiva del continente frente a la a�n inconclusa guerra mundial, utilizando las Fuerzas Armadas latinoamericanas con las norteamericanas. Asimismo, el "Plan Truman" de 1946, que propon�a la unificaci�n continental, concordaba con dicha resoluci�n.

Ambas iniciativas fueron el origen del Tratado Interamericano de Asistencia Rec�proca (TIAR), firmado en R�o de Janeiro en 1947. Los Estados Unidos se comprometieron ante el resto de naciones de la regi�n a defender el continente de injerencias militares externas, permitiendo a �stas que se preocuparan de los problemas internos. Cabe resaltar que en la llamada guerra de las Malvinas entre Argentina e Inglaterra en 1982, EE.UU. no respeto dicho acuerdo pues tom� partido por la naci�n europea.

En 1952 y 1953, Estados Unidos propuso el Programa de Asistencia Militar (MAP) que fue la base para desarrollar programas de informaci�n y entrenamiento para que oficiales latinoamericanos siguieran cursos en Estados Unidos y posteriormente en la Zona del Canal en Panam�. Dichos cursos facilitaron la transferencia de la concepci�n norteamericana del Estado de seguridad nacional a los ej�rcitos de Am�rica Latina, conformando en los hechos, los primeros elementos conceptuales para el desarrollo de la DSN. (25)

2. Ideolog�a pol�tica

Con la guerra fr�a, la geopol�tica cl�sica de origen alem�n e ingl�s fue retomada por Estados Unidos. Se plante� la necesidad de mantener el "status quo" como situaci�n m�s segura, tanto en el plano nacional como internacional.

Se justifica la tutela hegem�nica al considerar que el sistema democr�tico s�lo es posible en las naciones modernas. De tal manera, se crey� necesario dar seguridad a los reg�menes de los pa�ses atrasados frente a la influencia de la Uni�n Sovi�tica. El apoyo a dictaduras civiles o militares fue una modalidad de esta visi�n.

En 1954, en la Conferencia Panamericana de Caracas se conden� el comunismo por primera vez de manera expl�cita y se mencion� el "aventurerismo" comunista como la causa principal de la "inestabilidad" en la regi�n.

En los a�os sesenta se percibe la pobreza como otro factor importante de inestabilidad pol�tica. Surgen la Alianza para el Progreso, contra la pobreza y los programas ampliados de contrainsurgencia contra la subversi�n. Por otra parte, se frenan los procesos pol�ticos de car�cter reformista y se atenta contra los gobiernos considerados progresistas o de izquierdas. (26)

3. Estrategias Militares

Los Estados Unidos comienzan a aplicar en Am�rica Latina la estrategia de "contenci�n". La disuasi�n era el concepto fundamental de dicha pol�tica. Para "disuadir" se requer�a una alta capacidad militar y la incorporaci�n de los aliados regionales en la cruzada mundial contra el comunismo. La "guerra revolucionaria" se concret� como la estrategia del comunismo y el "enemigo interno" se convirti� en la amenaza principal.

4. Intervencionismo pol�tico

La gran mayor�a de los golpes de Estado e intervenciones militares de este siglo en Am�rica Latina han sido apoyados o avalados directa o indirectamente por los gobiernos de Estados Unidos. Con la aparici�n de la DSN, la intervenci�n de EE.UU. se hizo m�s evidente, ejemplos de estos son los golpes de Estado en Brasil (1964) y Chile (1973). (27)

El informe Rockefeller de 1969 juzgaba necesarias las dictaduras temporales como medida de seguridad continental. No obstante, el intervencionismo tuvo algunos efectos adversos para con los intereses de EE.UU. en la regi�n como en Per� (1968-1975) o en Panam� (1968-1978) (28)

La formulaci�n e implantaci�n de la Doctrina de Seguridad Nacional en Am�rica Latina tiene expresiones concretas de acuerdo con las particularidades hist�ricas, econ�micas y pol�ticas de cada pa�s.

Se considera a Brasil y Argentina, y en menor grado y m�s tarde Chile, como los pa�ses en los cuales se origin� y se desarroll� la DSN. A juicio de Leal Buitrago se puede se�alar que:

"La conclusi�n principal que se puede sacar de la formulaci�n de la Doctrina de Seguridad Nacional en Am�rica Latina es que �sta fue, ante todo, un planteamiento ideol�gico y pol�tico, operacionalizado en la pr�ctica de los golpes de Estado y formulado desde el punto de vista de una racionalidad eminentemente militar. Como tal no tuvo mayor importancia en el desarrollo institucional militar. Antes por el contrario, lo desvirtu�. S� tuvo importancia, y bastante, en el aspecto pol�tico. Sus efectos de distorsi�n sobre las instituciones militares fueron profundamente negativos puesto que alteraron los c�nones profesionales y desviaron los principios castrenses hacia otras funciones ajenas al quehacer militar. Las fuerzas armadas del continente se vieron envueltas en un proceso degenerativo." (29)


4. La Doctrina de Seguridad Nacional en Chile

De acuerdo con las especificidades de cada pa�s, en el �mbito econ�mico, pol�tico, cultural y considerando el contexto internacional, la aplicaci�n de los contenidos de la DSN ha tenido determinadas caracter�sticas en el caso de Chile.

La implantaci�n del modelo te�rico de la Doctrina de Seguridad Nacional en Chile incluy� algunas variaciones, tales como la alteraci�n progresiva del sentido corporativo de las Fuerzas Armadas y el fortalecimiento y continuidad en el tiempo de una dictadura personalista. Pinochet detent� el poder casi 17 a�os, la mayor parte de ellos como "Presidente de la Rep�blica", despu�s que el t�tulo le fuera concedido por sus pares jefes de la Marina, la Fuerza A�rea y el Cuerpo de Carabineros el 17 de Septiembre de 1974.

Buscando adecuar las ideas algunos militares chilenos analizan y discuten los contenidos te�ricos de la doctrina, entre ellos Alejandro Cort�s, Alejandro Medina Lois y Agust�n Toro D�vila; y a partir de 1975 comienzan a emerger como base en los discursos presidenciales.

La ideolog�a aparece clara en el discurso de Pinochet del 11 de septiembre de 1976, de celebraci�n y reafirmaci�n del aniversario del golpe, y en el llamado Discurso de Chacarillas, dirigido a la juventud, en 1977.

Resulta evidente en los discursos presidenciales posteriores la adopci�n de la idea de la guerra global, de que el enemigo es la Uni�n Sovi�tica y que se est� en los umbrales de la tercera conflagraci�n mundial. No en vano en la Declaraci�n de Principios del Gobierno (militar), el 11 de marzo de 1974, se estamp� que "Chile no es neutral frente al marxismo".

Asumiendo los contenidos ide�logicos de la DSN, espec�ficamente sobre el car�cter de la guerra total contra el comunismo, el general Pinochet se�alaba:

"En esta lucha, Rusia se aprovecha de todo lo que pueda ser �til para producir un cambio en la conducci�n pol�tica del pa�s y poder as� retomar lo que perdi� en 1973. No importan los medios, importa el fin.

La guerra fr�a iniciada por Rusia en 1973 en contra de Chile ha sido a todo nivel a un costo que no se conoce en la historia de la humanidad, pues son millones de d�lares que esta superpotencia ha empleado en contra de un peque�o pero valiente pa�s". (30)

En el mismo discurso, confirmando la idea de la guerra total con car�cter internacional, expresar�:

"Dura realidad que ya no hace dudar que el mundo de hoy est� en el umbral de la Tercera Guerra Mundial, y me atrever�a a decir, incluso, que ya entr� a ella, pues de qu� otra manera podr�amos calificar la cruenta expansi�n comunista, que sin pausa se extiende por el mundo y que ha significado la muerte de millones de hombres en distintas formas de combate, desde el t�rmino de la Segunda Guerra Mundial. (31)

Con respecto a la implantaci�n de la DSN en Chile nos interesa analizar en particular, las transformaciones que �sta provoc� en la estructura y funciones del Estado, ya que a trav�s de esta instituci�n se cometieron las m�s graves violaciones de los derechos humanos.

Seg�n un estudio de Juan Pablo Corlazzoli (32), el an�lisis de la transformaci�n de la estructura y las nuevas funciones asumidos por el Estado, se puede estudiar con relaci�n a las siguientes categor�as de an�lisis, tomando el caso de Chile.

a. Autolegitimaci�n

Las Fuerzas Armadas se consideran como las garantes y salvadoras de la naci�n y de los valores permanentes establecidas en la tradici�n.

Se autolegitiman como los guardianes de la seguridad del Estado, frente al peligro externo y a la situaci�n de crisis pol�tica e institucional. El Estado deja de ser neutro y asume oficialmente una doctrina, un proyecto y una pol�tica que se plantea como metas el establecimiento de los objetivos nacionales.

En Chile la autolegitimaci�n fundamental del gobierno militar ser� la "lucha contra el marxismo y la construcci�n de la grandeza nacional". El discurso del general Pinochet de 1976 es un ejemplo:

"...frente al marxismo convertido en agresi�n permanente, ser� imperioso confiar el poder a las FF.AA. y de Orden, pues s�lo ellas disponen de la organizaci�n, de los medios necesarios para hacerles frente. Esa es la verdad profunda de lo que pasa en una gran parte de nuestro continente, bien que algunos se niegan a reconocerlo p�blicamente. [...] Para enfrentar la acci�n del enemigo hay que establecer reg�menes fuertes que puedan, adem�s neutralizar a los que les permiten actuar." (33)

En el mismo sentido, de b�squeda de legitimaci�n de su acci�n de guardar los valores superiores de la naci�n, se sit�a el Acta Institucional N�2 (1976).

"...las Fuerzas Armadas y de orden en cumplimiento de su deber esencial de resguardar la soberan�a de la Naci�n y los valores superiores y permanentes de la chilenidad a justo y leg�timo requerimiento de aquella, asumieron el 11 de septiembre de 1973, la conducci�n de la Rep�blica con el fin de preservar la identidad hist�rica, cultural de la Patria y de reconstruir su grandeza espiritual y material." (34)

b. La concentraci�n del poder en el Ejecutivo

El Poder ejecutivo es el responsable de la conducci�n estatal, que asumir� de forma exclusiva y monop�lica la plenitud del poder, anulando la separaci�n entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

En Chile, mediante los Decretos-Ley N�1 y N�128 de 1973, la Junta Militar tiene las potestades constituyente y legislativa, y el Presidente de la Junta, la potestad ejecutiva. Las potestades ser�n por tiempo indefinido, ya que el Acta de Constituci�n no especifica plazo.

Asimismo, el Ejecutivo se arroga la facultad de establecer los reg�menes de emergencia y s�lo en algunos casos consultar a la Junta.

Los Estados de Emergencia permiten suspender casi todos los derechos de las personas y de la sociedad civil. As�, por ejemplo, el Acta N� 4, art�culo 3� y 4�, del 11 de septiembre de 1976, expresa:

Art�culo 3�.

"En situaci�n de guerra externa podr� declararse el estado de asamblea ; en caso de guerra interna o de conmoci�n interior, el Estado de Sitio; en el de subversi�n latente, el estado de defensa contra la subversi�n; y en el evento de calamidad p�blica, el estado de cat�strofe."

Art�culo 6�.

"Por la declaraci�n de estado de defensa contra la subversi�n, el Presidente de la Rep�blica s�lo podr� restringir la libertad personal, la de informar y el derecho de reuni�n. Si lo estimare indispensable para impedir la materializaci�n de la subversi�n, podra tambi�n suspender la libertad personal y el derecho de reuni�n; restringir la libertad de opini�n y el derecho de asociaci�n." (35)

c. La militarizaci�n del Estado y la pol�tica

A nivel nacional cabe mencionar aqu� el papel relevante que ha jugado el "Consejo de Seguridad Nacional", organismo en el cual se encuentran los jefes de las Fuerzas Armadas y de orden cuya misi�n es velar por al seguridad del pa�s y de los ciudadanos ante cualquier amenaza que a juicio de ellos lesione los "intereses de la patria".

La militarizaci�n del Estado consiste en el despliegue y el control de las fuerzas armadas sobre el conjunto del aparato del Estado y la fusi�n total o parcial entre los aparatos represivos y los otros aparatos del sistema de dominaci�n pol�tica. (36)

Por ejemplo, el control y la vigilancia de los servicios de seguridad sobre diversas instituciones estatales ser� practicamente total e ir� desde el municipio, los medios de comunicaci�n hasta el Poder Judicial. En muchos casos, ese control se realizar� mediante la vigilancia discreta de "colaboradores", el amedrentamiento u otras medidas.

Por otra parte, cualquier oposici�n al r�gimen es vista como una agresi�n a los intereses nacionales, reprimi�ndose con "manu militare" la disidencia, cuya expresi�n ni siquiera est� permitida. Esto implica trasladar concepciones y medidas del campo militar a la sociedad civil. Es una visi�n jerarquizada de la sociedad, autoritaria y sin conflictos.

Otra medida que tiende a militarizar el Estado y la pol�tica la constituye el nuevo papel de la justicia militar que, en muchos casos reemplaza a la justicia ordinaria. Numerosos juicios en contra de disidentes pol�ticos ser�n juzgados por un fiscal militar.

d. Hegemon�a de los altos mandos

En el seno de las Fuerzas Armadas se implementaron diversos cambios destinados a asegurar una mayor unificaci�n y concentraci�n del poder en los altos mandos que les permita m�s cohesi�n interna, homogeneidad y l�nea de mando �nica.

Asimismo, hubo cambios en los procedimientos de ascenso y nombramientos a grados superiores de generalato o equivalentes de las instituciones militares. Tradicionalmente los ascensos son establecidos a trav�s de estudios, concursos o m�ritos de servicio. En cambio, con los nuevos criterios predominan los mecanismos de cooptaci�n dirigidos por un jefe supremo o juntas militares.

e. Exclusi�n de la sociedad civil

Definiendo la sociedad civil como el conjunto de instituciones y relaciones que personas, grupos o sectores sociales se dan en el campo social, econ�mico, pol�tico, social y cultural, ya sea a nivel p�blico o privado, pero externo al Estado, se constata un proceso de exclusi�n constante de la discusi�n y tomas de decisiones que hist�ricamente le hab�a correspondido. (37)

El proceso de exclusi�n de los sectores populares y medios es todav�a m�s creciente, agudizado por la imposici�n de los modelos econ�micos y sociales de dichos reg�menes. A la vez �stos buscan desarmar y desmovilizar la actividad pol�tica y sindical de los movimientos sociales.

El caso chileno es obvio a partir de la toma del poder por los militares. Se decretan la ilegalizaci�n y receso de los partidos pol�ticos, las limitaciones a los derechos gremiales o sindicales, la supresi�n de la autonom�a universitaria.

f. El papel del nuevo Estado en el �rea econ�mica y social

El nuevo Estado asume un rol secundario en el campo econ�mico, traspasando a manos privadas empresas o industrias estatales, iniciando las llamadas "privatizaciones". Son vendidas a particulares �reas tradicionalmente estatales, tales como la educaci�n, la salud, la previsi�n y los servicios p�blicos.

La econom�a ser� organizada en torno a la libre empresa, la libre competencia y la inversi�n privada extranjera. Se incentivar� y se proteger� las exportaciones tradicionales y "no tradicionales" hacia los mercados extranjeros. Se reducir�n todas las ayudas estatales al sector productivo o al sector de los servicios que sean considerados no competitivos en el mercado. Sin lugar a dudas, dichas medidas econ�micas y sociales van en perjucio de los sectores populares, causando posteriormente pobreza y marginalidad en las capas m�s desvalidas de la poblaci�n. (38)

Al concluir el r�gimen militar, en Chile, seg�n la estad�stica del Ministerio de Planificaci�n Nacional, hab�a 5 millones 212 mil pobres, de los cuales un mill�n 793 mil eran indigentes, es decir, carec�an de ingresos suficientes para adquirir la canasta m�nima de alimentaci�n de sobrevivencia.


Notas:

3. Cuadernos de Historia Popular , serie Historia del movimiento obrero, Cetra/CEAL, Santiago, 1983.pag 24.

4. Ibid pag 25.

5. Cuadernos de Historia Popular, N�3, p.23

6. Idem

7. Idem

8. Cuadernos de Historia Popular, N�5, p.15

9. MARIN, Germ�n. Una historia fant�stica y calculada, M�xico, Siglo XXI, 1976.p.14

10. MILOS, Pedro. El Partido Radical y el Partido Socialista en la conformaci�n del Frente Popular chileno, 1935-1938, Tesis de Licenciatura en Historia, U. Cat�lica de Chile, 1985.pag 411.

11. Cuadernos de Historia Popular, N�6, p.23

12. Ibid.,N�7,pp.28-29

13. Ibid.,N�9,pp.16

14. Ibid.,pp.20

15. Ibid.,pp.27

16. Marin, G. op cit, p 192-193

17. Idem

18. Ibid, p 193-194

19. Cuadernos de Historia Popular, N�11 p.3

20. Letelier,Orlando, Denuncia y testimonio, Tercera sesión de la Comisión internacional de investigación de los crímenes de la Junta Militar en Chile, México, 18-21 de Febrero de 1975, p.19

21. Para un buen trabajo sobre el tema v�ase a COMBLIN, Joseph. Le pouvoir militaire en Am�rique Latine, l�ideologie de la s�curit� nationale, J. P. Delarge editor, Paris, 1977.

22. LEAL BUITRAGO, Francisco. Surgimiento, auge y crisis de la Doctrina de Seguridad Nacional en Am�rica latina y su aplicaci�n en Colombia, en An�lisis Pol�tico, N� 15, enero-abril 1992, Colombia,p.7.

23. v�ase trabajo de Leal Buitrago, op cit.

24. Idem

25. Ibid.,p 13.

26. Idem

27. Ibid, p 15.

28. Idem

29. Ibid, p 21

30. La cita es de Pinochet y se encuentra en el libro deORELLANA, Patricio. Violaciones a los derechos humanos e inform�tica, la experiencia chilena, Fundaci�n de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, FASIC, Santiago, 1989.

31. Ibid, p 84-85

32. v�ase CORLAZZOLI, Juan Pablo. Estructuraci�n e ideolog�a de los reg�menes militares en Am�rica Latina, los casos de Brasil, Chile y Uruguay,Tesis de Licencia en Sociolog�a, U. Cat�lica de Lovaina, 1978.

33. La cita de Pinochet se encuentra en CORLAZZOLI, Juan Pablo. op cit, p 113.

34. Idem

35. CORLAZZOLI, Juan Pablo,op cit, p 142

36. La cita corresponde a Michael L�wy y Eder Sader y se encuentra en CORLAZZOLI, J.P.,op cit, p 80

37. CORLAZZOLI, Juan Pablo,op cit, p 83

38. ibid, p 109


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 28sep01
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